

















mimo y Carlota de Torregrosa se complacen ennpresentar “Márcame para guardar hoy”, una exposición con obras de Azul Ehrenberg, Natalia Mejía Murillo y Sergio Suárez en los espacios de Galería 4am.
Desde la antigüedad, la experiencia humana ha estado entrelazada con la incesante búsqueda por entender la temporalidad. A través de distintas teorías y estructuras, hemos investigado métodos de acción y medición del tiempo, teniendo como única constante la inconclusividad. Es en este hilo contradictorio donde se establecen los tres artistas para dialogar en y sobre el tiempo, enfatizando gestos que aspiran a su contención, y sobre todas las cosas, nuestras fallas en entender una estructura inherentemente anti humana.
En Objection? (2026) Azul Ehrenberg estudia y desafía el tiempo a través de acciones performáticas documentadas fotográficamente por Patricio Malagón, en las que su cuerpo funciona como agente regulador y regulado. A partir de la micción nocturna y del uso de la taza de té, su trabajo dialoga con Object, 1936, la taza de piel de Meret Oppenheim, donde un objeto asociado al decoro y la feminidad es transformado en algo inquietante y surreal. Al igual que Oppenheim, Ehrenberg subvierte la función simbólica de la taza, convirtiéndola en contenedor de lo impropio, lo corporal y lo residual, y cuestionando normas de pulcritud, rutina y razón. En Leaves (2026), esta investigación continúa mediante el entrelazado de bolsas de té usadas, creando mensajes desde lo desechable, con el agua como agente catalizador del tiempo.
Natalia Mejía Murillo explora la desnaturalización animal, proponiendo e investigando herramientas que enfatizan el espacio entre lo orgánico y lo mineral. A través de la reproducción de registros y objetos históricos, Mejía Murillo compone esculturas compuestas por múltiples elementos que sugieren tensión material. En Fractura e ilusión (2026), la artista recrea un fémur humano en vidrio soplado. El material logra remover cualquier tipo de rastro orgánico en el hueso, mientras las similitudes minerales se acentúan.
Componiendo esta pieza con soportes de desecho industrial fortalece la tensión material y enaltece el rol humano en su propio colapso. Sergio Suárez especula metáforas arqueológicas que fusionan el tiempo, la materia y lo sacro.
Suárez recurre a la iconografía devocional, astral y el sincretismo para imaginar una cosmología donde el presente se entiende como una superficie porosa, donde la memoria reconcilia el pasado y el futuro. En El Abrazo (2026), una
matriz xilográfica entintada en negro es presentada como pieza final, un sustrato firme pero con la potencialidad de generar reproducciones. Esta capacidad de reactivar elementos es común en la práctica de Suarez, evadiendo líneas temporales y reafirmando la capacidad que tienen los objetos a emerger eternamente. Esta potencialidad está presente en “Eye of the Beholder”, una escultura en aluminio inspirado en un marcador del ollamalistli. El juego original tenía connotaciones tanto recreativas como religiosas, simbolizando el balance cósmico del universo y la regeneración de la vida.
“Márcame para guardar hoy” responde a la crudeza de Galería 4am. El espacio en obra gris, como las obras propuestas dentro de él, no propone conclusiones o declaraciones sobre cómo medir el tiempo, pero muestra sinceros acercamientos a cómo aceptarlo.